“Las palabras no sustituyen el sentimiento de la voz.”
Por: Iniabelle Jordán
9 de junio de 2012
(Arecibo) – La tecnología
cada día avanza un poco más, pero a medida que avanza nos hace seres menos
sociales. Hacen 6 años atrás recuerdo que mi madre me tenía mi teléfono celular
con minutos controlados, supuestamente para ahorrar dinero y para que
aprendiera a utilizarlo de manera inteligente. Hoy día los teléfonos se han
convertido en nuestras computadoras portátiles como quien dice, no solo nos
conectamos a las redes sociales, recibimos e-mails o “texteamos” también tomamos
fotos, en fin todo. Las compañías se han empeñado en vendernos planes
ilimitados para de esta manera ser más libres de utilizarlos sin miedo a
cargos, pero algo no nos dimos cuenta era que a medida que fueramos
evolucionando la comunicación interpersonal se vería afectada. Hoy día mí madre
ya no me regaña, porque ni siquiera sabe si estoy hablando con alguien, más
bien cree que juego con mi teléfono en el internet. En cierta manera lo es,
pero al mismo tiempo debo decir que no, diariamente solo recibo textos, eso si
alguien se acuerda de escribirme o hacerme preguntas de trabajos.
Hace algunos días postee
la frase que inicie este artículo en mi cuenta personal de facebook: “Las
palabras no sustituyen el sentimiento de la voz.” Recibí tres “Likes” (simplemente
tres personas le gusto mi pensamiento) en otro estatus tuve el debate de cómo vamos
perdiendo la comunicación directa gracias a la tecnología en la cual una amiga
opino que a medida que vaya avanzando la tecnología menos llamadas recibiremos.
Francamente tiene muchísima razón, solo que a veces nada sustituye una llamada
para saber como te encuentras o hablar de lo bien que estas pasando tus
vacaciones. A veces mi teléfono con llamadas ilimitadas pasa semanas en mi
cartera sin una llamada. Cuando me arriesgo a llamar a alguien su contestación es:
“Qué raro que no estás en facebook, hablamos más tarde por la internet.”
¡¡Hablamos!! Quiere decir que el único lugar donde paso la mayoría de mi tiempo
y puedo conseguir a mis amigos para hablar es por la internet. Enserio lamento
decir que en ese momento sufrí una decepción. Entiendo que en ocasiones pasamos
muchísimo tiempo ocupados, pues somos estudiantes, empleados y tenemos
responsabilidades caseras, pero realmente no hay necesidad de estar todo el día
hablando por textos. Analizando lo que está sucediendo me dije a mi misma, hay
que concientizar a los demás de estos cambios. Volvamos hacer aunque sea una
llamada, no solo a la familia, también a nuestra segunda familia nuestros
amigos. Aprendamos a escucharnos, a interesarnos por los que queremos, no hay
excusas aunque sea una vez a la semana una llamada o una visita. Con mi artículo
no pretendo cambiar nada, simplemente que veamos la situación y nos demos
cuenta del daño que representa.