Por: Iniabelle Jordán
29 de junio de 2012
(Arecibo) - La década del
2000 se ha convertido en una de alta incidencia de crímenes. Puerto Rico, un país de valores, donde la fe, el
humanismo y la compasión por los demás era
la esencia de nuestra cultura, hoy día pasó a ser historia.
Día a día nos levantamos y sólo leemos noticias
de jóvenes matándose, por droga, dinero y poder. Hemos perdido el
humanismo hasta con el más necesitado, todos los días salimos a la
calle como robots automáticos a ganarnos la vida
y echar hacia adelante, pero no disfrutamos de esos instantes
inolvidables. Hace unos días ocurrió un suceso que me marco por
completo, no porque conociera de cerca a ese chico, si no porque vi en él, la
juventud, la inocencia y las ganas de comerse el mundo. Ese fue el caso de
Steven Steenbakker un joven de descendencia holandesa y que se encontraba
visitando a su familia en Puerto Rico, ¿cómo es posible que la criminalidad
llegue a tanto en este país, que sea capaz de quitarle la vida a un
joven con sueños, metas y una vida por vivir? ¿En qué se ha convertido
el país con el que tan orgullosa me siento de pertenecer? Ese que
cuando ganábamos una corona o un campeonato lo celebramos como una
fiesta de pueblo. ¿Dónde quedó la isla del ‘‘por favor’’ y del ‘‘gracias’’, del
llegar y pedir la bendición? Tenemos que recuperar esa bella isla del
encanto.
Todos nos
preguntamos: ¿Tendrá la culpa el gobierno? Seré muy
clara, quizás, pero no toda la
culpa. La alta tasa de desempleo nos está convirtiendo en personas con falta de tolerancia y estamos siendo casi como animales en sobrevivencia.
Ya estamos cansados de salir sin saber si existirá un regreso, ya no
podemos compartir con amigos una fiesta porque no sabemos si allí nos
agarra una de esas personas y nos convierte en presa fácil. Aprendamos a
construir nuevas metas. Éstas nos llevarán a mejorar la calidad de vida de
nuestro pueblo impartiendo responsabilidad social. Esto es importante pues hay
niños que están viendo este descontrol y es importante dar ese ejemplo de saber
diferenciar entre el bien y el mal. Tenemos que soportar porque no podemos
andar como psicóticos matando sin razones, tenemos que cultivarnos y
educarnos para de esta forma aportar a la sociedad de una manera mas positiva.
El Gobierno y el
Departamento de Justicia son los departamentos pertinentes y que deben tener un
firme compromiso con la sociedad, para velar no solo por su
seguridad, también impartir y esclarecer lo mejor posible cada paso.
Si entre ellos no se dan a basto, pues entonces las medidas pertinentes deben
partir de entregar lo mejor de nosotros, para ayudar a velar la seguridad de
nuestros ciudadanos. Impartamos paz, tengamos detalles, hay que ser humanitario
con todos los seres que nos rodean. Si hacemos esto estaremos aportando
no sólo a mejorar la calidad de vida, también podremos tener
el país que tanto queremos, lleno de justicia y libertad. Creemos más
atracciones para los jóvenes y niños para alejarlos de los malos
pasos y evitar la deserción escolar creando programas atractivos educativos
para un aprendizaje mucho más efectivo. Creemos más empresas, para de esta
manera ayudar a bajar la tasa de desempleo y de esta manera contribuir y ayudar
a la economía de nuestro país.
¡¡¡Que reine la
Paz en Puerto Rico!!!